domingo, 30 de diciembre de 2012

Paradojas



Dos polos que planean la obra de Tolkien; dos polos de apariencia contradictoria aunque, y fíjense bien, sólo en apariencia. El mundo, a día de hoy, dista mucho de ser la Arcadia feliz que todos desearíamos. 
Sí, el mal existe y no es una entelequia. Y no, el apaciguamiento nunca detuvo a quienes lo encarnaron.



domingo, 23 de diciembre de 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

El Hobbit

Andaba yo cavilando acerca de una entrada digna para "El Hobbit", coincidiendo con su estreno en la gran pantalla. ¿Quizá sobre mi experiencia con el libro siendo niño? ¿Quizá sobre cómo puede resonar un mensaje simple y a la vez profundo en el espíritu de un infante? Quizá. Sin embargo, yo creo que se puede decir infinitamente más sobre el libro con algunas citas y una canción; citas y tema íntimamente relacionados y que explican la raíz de aquello que, siendo un cuento para niños y gestado mientras el autor corregía un examen, acabó siendo una historia, un viaje iniciático para aquellos adultos que nunca dejaron se ser niños. Y así...


"Los caminos siguen avanzando,
sobre rocas y bajo árboles,
por curvas donde el sol no brilla,
por arroyos que el mar no encuentran,
sobre las nieves que el invierno siembra,
y entre las flores alegres de junio,
sobre la hierba y sobre la piedra,
bajo los montes a la luz de la luna.
Los caminos siguen avanzando
bajo las nubes, y las estrellas,
pero los pies que han echado a andar
regresan por fin al hogar lejano.
Los ojos que fuegos y espadas han visto,
y horrores en salones de piedra,
miran al fin las praderas verdes,
colinas y árboles conocidos".




"Había muchas sendas que subían internándose en aquellas montañas, y sobre ellas muchos desfiladeros. Pero la mayoría de estas sendas eran engañosas y decepcionantes, o no llevaban a ningún lado, o acababan mal; y la mayoría de estos desfiladeros estaba infestada de criaturas malvadas y de peligros horrorosos. Los enanos y el hobbit, ayudados por el sabio consejo de Elrond y los conocimientos y la memoria de Gandalf, tomaron el camino que llegaba al desfiladero apropiado" (El Hobbit)


Y también y porque la Tierra Media no es sino el escenario en el que se solapan dos mundos, uno como aspiración y el otro como proyección, también por eso, digo, un poema de mi esposa. Síntesis perfecta de lo que ocuparía páginas enteras al describir qué tenía en mente Tolkien cuando alumbró el Hobbit:


Desde las alturas,
la mirada altiva del águila
penetra la tierra,
mientras la mirada del mundo
se eleva hacia el infinito,
esperando su beso eterno.

(Mari)


*

domingo, 9 de diciembre de 2012

Una luz que brilla en las almenaras del alma




No hay, no ha habido y no habrá fuerza más grande que el amor. El amor, amor encarnado en el ser al que amas, pacto eterno entre dos almas, Alfa y Omega de dos hebras que se trenzan en una porque el Uno las ha sellado con su presencia. Y dos fueron uno y el Uno sonrió, pues su sello fue impreso en la carne.

La Luz prístina que recorre las estancias de la creación, abriendo cámaras y creando mundos; miríadas de chispas que se expanden sobre el fondo de la consciencia. Nada hay fuera de la consciencia y la consciencia es amor. Y el amor celebra su éxtasis sobre las crestas del tiempo. Sobre la finitud, deviene la inmortalidad en el amor.

Amor también al amor, impulso creador que no conoce la debilidad. ¡Valor, Lealtad, Fuerza, Dulzura y Honor! ¡Honor! ¡Amor!, causa a la que entregar la vida y causa por la que vivir. Quien fuere ajeno a estos principios, que son Uno, ha fallado a su destino, si es que fallar al hado se puede, y se puede. Y reviste su negrura bajo el barniz del sarcasmo y a malicia, especie de vida adulterada y envenenada. Lengua de serpiente.

Al final, sin embargo, como en todas las cosas bien hechas y que merecen la pena, se impone la Luz y la Esperanza, sí, triunfa el amor, y la bondad, y la verdad, y el honor. El amor. Nada hay fuera del amor y lo que hay, o regresa a él o desaparece en los abismos exteriores, en la sombra del olvido. Sólo el amor basta, alegría y sentido eternos. Un fuego en las almenaras del alma.




domingo, 11 de noviembre de 2012

La estación de la noche brillante

Ted Nasmith


Las hadas conocen tus tempranos crepúsculos de cristal
y en secreto se ponen capuchas de penumbra,
grises, de suave púrpura y largas bandas
de helada luz estelar cosidas con manos argentinas.

Conocen la estación de la noche brillante,
cuando el pálido encaje de los olmos desnudos
envuelve las Pléyades y los álamos de largos brazos ocultan la luz
de las lunas orladas de oro.


Libro de los cuentos perdidos, de J.R.R. Tolkien


domingo, 4 de noviembre de 2012

Las ventanas del alma

Mari (Pintura sobre un dibujo de un libro de cuentos)


Los ojos del artista, ventanas a través de las cuales se produce la alquimia creadora. No hay lugar para la objetividad en la creación humana. El espíritu crea mundos cuando los contempla.

domingo, 28 de octubre de 2012

Penyagolosa, un paseo por el alma




Hay lugares cuya magia impregnan el alma hasta pintarla con sus colores y ventilarla con sus aires; lugares cuyos rincones guardan los ecos de vivencias sagradas. Hoy, me refiero al Penyagolosa, en las montañas de Castellón.

Recuerdos de niñez, de la mano de mi padre recorriendo sus senderos. Y también la vez primera que lo visité con la que fuera mi novia y hoy es mi esposa, mi dulce Mari, hace ya 25 años...Y el suelo de la senda de la Pegunta se vestía con violetas silvestres mientras serpenteaba por su lecho el riachuelo que lleva su nombre, agua fría y limpia; agua cristalina que cantaba a su paso por las rocas. Sí, recuerdo cómo adornó sus cabellos de noche con algunas de esas flores, cómo reía mientras me llevaba de la mano descubriendo aquel lugar por primera vez. Y recuerdo cómo la besé, bajo los olmos que guardaban el nacimiento de la fuente, la fuente de la Pegunta.

Estas fotos son de ayer mismo. Pasamos el día en nuestro lugar, en nuestros rincones, dejando que sus voces de viento acunaran nuestros oídos. Nos besamos, larga y apasionadamente, bajo los olmos que nos vieran siendo casi unos niños, uno de ellos, todavía recuerda nuestras iniciales. Yo, yo vivo en su alma y mi alma es ella, ayer, entre la magia del Penyagolosa. 




domingo, 14 de octubre de 2012

Canción Ent

Los ents son una antigua raza que apareció en Arda incluso antes de que lo hicieran los primeros nacidos, los elfos. Sin duda, son unos personajes que se tratan como secundarios en el Señor de los Anillos, pero yo quisiera recuperar un fragmento que aparece en Las dos Torres, una canción ent, si lo prefieren. Y quisiera, desde la libertad que me brinda un espacio como este, adaptarla según mis preferencias estéticas y de contenido, reconociendo, eso siempre, su filiación con el autor, J.R.R. Tolkien.

Ent

Cuando la primavera despliega la hoja del haya y hay savia en las ramas; cuando la luz se apoya en el río del bosque y el viento toca la cima; cuando el paso es largo, la respiración profunda y el aire se anima en la montaña, ¡yace conmigo! ¡Yace a mi lado y di que mi tierra es hermosa!

Ent-mujer

Cuando la primavera llega a los regadíos y los campos, y aparece la espiga; cuando en las huertas florecen los capullos como una nieve brillante; cuando la llovizna y el sol sobre la tierra perfuman el aire, acaricio tu alma y navego los mares de tu corazón, esposo mío. ¡Ven a mi y di que mi tierra es cálida y perfumada!

Ent

Cuando el verano se extiende sobre el mundo, en un mediodía de oro, bajo la bóveda de las hojas dormidas se despliegan los sueños de los árboles; cuando las salas del bosque son verdes y frescas, y el viento sopla del oeste, danza conmigo en los interminables campos de la tierra, esposa mía.

Ent-mujer

Cuando el verano calienta los frutos que cuelgan y oscurece las bayas; cuando la paja es de oro y la espiga blanca y es tiempo de cosechar; cuando la miel se derrama y el manzano crece, aunque el viento sople del oeste, danzaré para ti en los claros de luna.

Ent

Cuando llegue el invierno, el invierno salvaje que matará la colina y el bosque; cuando caigan los árboles y la noche sin estrellas devore al día sin sol; cuando el viento sople mortalmente del este, entonces de la lluvia que golpea yo te cubriré, yo te abrazaré y yo te amaré, alma que sustenta a mi alma.

Ent-mujer

Cuando llegue el invierno y terminen los cantos; cuando las tinieblas caigan al fin; cuando la rama estéril se rompa y la luz y el trabajo hayan pasado; te guiaré y me guiarás, ¡juntos tomaremos el camino bajo la lluvia que golpea!

Ambos

Juntos tomaremos el camino que lleva al oeste y juntos encontraremos una tierra en donde los corazones tengan descanso y se amen eternamente, bajo los árboles de oro y plata que iluminan los campos del cielo.

domingo, 7 de octubre de 2012

Inmortalidad


Uno de los aspectos más fascinantes en la Obra de Tolkien es la extraña naturaleza inmortal de los elfos en contraposición con la fugacidad de la vida de los hombres. más, si se tiene en cuenta que ambos linajes son creación directa de Ilúvatar, el Dios único al que los mismos Valar deben obediencia. A primera vista esa arbitrariedad divina ofende al lector y enfurece a las tribus humanas que despliegan su drama en la Tierra Media.

Así, leemos en el Silmarillion, Pág. 45:

"…En verdad los Ainur tuvieron trato sobre todo con los Elfos, porque Ilúvatar los hizo más semejantes en naturaleza a los Ainur, aunque menores en fuerza y estatura; mientras que a los Hombres les dio extraños dones.
Pues se dice que después de la partida de los Valar, hubo silencio y durante toda una edad Ilúvatar estuvo sólo, pensando. Luego habló y dijo:

-¡He aquí que amo la Tierra, que será la mansión de los Quendi y los Atani! Pero los Quendi serán los más hermosos de todas las criaturas terrenas, y tendrán y concebirán más belleza que todos mis Hijos; y de ellos será la mayor bienaventuranza en este mundo. Pero a los Atani les daré un nuevo don.

Por tanto quiso que los corazones de los Hombres buscaran siempre más allá y no encontraran reposo en el Mundo, en cambio, poseerían el poder de modelar sus propias vidas, entre las fuerzas y los azares del mundo, más allá de la Música de los Ainur, que es como el destino para toda otra criatura; y por obra de los Hombres todo habrá de completarse, en forma y acto, hasta en lo último y más pequeño.

Uno y el mismo es este don de la libertad concedido a los Hijos de los Hombres: que sólo estén vivos en el mundo un breve lapso, y que no están atados a él, y que partan pronto; a dónde, los Elfos no lo saben, mientras que los Elfos permanecerán en el Mundo hasta el fin de los días, es por eso que su amor por la Tierra es más singular y profundo, y más desconsolado a medida que los años se alargan. Porque los Elfos no mueren hasta que no muere el Mundo, a no ser que los maten o los consuma la pena (y a estas dos muertes aparentes están sometidos); tampoco la edad les quita fuerzas, a no ser que uno se canse de diez mil centurias; y al morir se reúnen en las estancias de Mandos, en Valinor, de donde pueden retornar llegado el momento. Pero los hijos de los Hombres mueren en verdad, y abandonan el Mundo; por lo que se los llama los Huéspedes o los Forasteros. La Muerte es su destino, el don de Ilúvatar, don que hasta los mismos Poderes envidiarán con el paso del Tiempo. Sin embargo, Melkor ha arrojado su sombra sobre ella, y la ha confundido con las tinieblas, y ha hecho brotar el mal del bien, y el miedo de la esperanza"

Destaco la sentencia: "Y ha hecho brotar el mal del bien, y el miedo de la esperanza"


De sobras son conocidas las creencias del autor, tanto que es absurdo abundar en ellas. Siendo así, resulta paradójica la alteración del papel de la muerte en el destino de los Hombres: de castigo pasa a ser un don y el don es tomado como castigo cuando aparece la Sombra y siembra la desconfianza en el corazón de los Hombres. 
Es conmovedor leer cómo los elfos, inmortales por naturaleza, envidian el hado otorgado a los segundos nacidos. Y cómo estos inician su historia sobre la Tierra Media al actualizar en su espíritu ese resentimiento fundamental; esa pulsión que guiará el drama y la gloria de sus gestas.

Termino con la declaración de Arwen a Aragorn, bella y profunda hasta decir basta:


"Prefiero vivir una vida mortal a tu lado, que enfrentarme a todas las Edades de este mundo sola"


domingo, 16 de septiembre de 2012

Breve comentario sobre las piedras videntes. Palantiri.


Ver acontecimientos distantes en el espacio y en el tiempo, conectar mentes y dirigir las pesquisas en función del poder de la voluntad de quien busca y pregunta: hablamos de las piedras videntes, de las palantiri (del quenya: "aquello que mira a lo lejos". En singular, palantir).

Creadas por los Noldor en Eldamar, presumiblemente por el mismo Feanor, el creador de los Silmarils, Tolkien las concibió como un mecanismo que vinculara el pensamiento a grandes distancias y, si bien la idea no es nueva, observamos un matiz genial en su ficción: la posibilidad que tenía ese vínculo para dominar a quien lo usara si en el otro extremo del canal se encontraba la maldad y sus atributos; la maldad acompañada de la falsedad, el engaño, las argucias, los dobles lenguajes y, en suma, la desesperación hecha voluntad. 

Así y de esa forma, Denethor, el senescal del Rey, enloquece al vincular su mente con las argucias de Sauron y, no se escape el detalle, Gandalf custodia y cubre el palantir recuperado tras la caída de Orthanc, en los domonios de Isengard, para evitar sea visto por los Hobbits. Sólo Aragorn será capaz de sostener la mirada al mismo Sauron e infundirle dudas sobre sus planes de terror y dominio, quizá porque la maldad y la malicia son, y han sido siempre, impotentes frente a la nobleza, la determinación y el valor.



Por supuesto que esto no es más que una ficción, no en vano estamos hablando del legendarium creado por Tolkien. Sin embargo, siempre es posible encontrar moralejas que encajen en estos tiempos tan alejados de la épica y la lírica. Por desgracia.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Akallabêth, o la caída de Númenor (1)



Primero de una serie de vídeos en los que se narra, en versión original, una de las partes centrales del Silmarillion, "Akallabêth" (o la caída de Númenor; Númenórë, tierra del oeste).
Me ha parecido especialmente bella la narración en la lengua de origen, los acentos son bellísimos y se entiende perfectamente. Es mi intención añadir los vídeos restantes de forma alternada, evitando de este modo la continuidad visual y la consiguiente redundancia estética de la página.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Amor sin sensualidad: o sobre un paisaje a media luz

Propio
Empecé mi aventura en el mundo creado por Tolkien cuando recién ingresaba en la adolescencia. No es difícil imaginar cómo puede calar semejante paisaje literario en un niño cuyo espíritu es dado a la imaginación y la fantasía. Cierto es que he releído la obra del Genio unas cuantas veces, encontrando en cada una de ellas nuevos aspectos que han mantenido viva la llama de la fascinación. No obstante, y eso no se lo debo a mi etapa infantil, he de confesar que entre las palabras que conforman el mundo creado por el autor he encontrado una ausencia enigmática, una especie de falla que se extiende de principio a fin, desde los designios de los mismos Valar hasta el comienzo de la Edad del Hombre.

Efectivamente, en las historias que fluyen desde la imaginación de Tolkien destaca la ausencia absoluta de sensualidad, un matiz de vida que hubiera dado a la Tierra Media, especie de Midgard, el perfume que otorga el amor encarnado. Así, encontramos lazos eternos y eternos suspiros, pero nos falta la pasión con la que siempre he imaginado algunos de los encuentros entre Aragorn y Arwen, o entre Beren y Luthien, por citar dos ejemplos que me parecen claros. Sin duda, un matiz que da profundidad a cualquier historia, aunque esta se desarrolle por los caminos de la épica, la nobleza, el valor y la espiritualidad.

En el dibujo he pretendido, con mayor o menor fortuna, reflejar el espíritu femenino que encontramos a medida que nos adentramos en la subcreación de Tolkien: personajes casi mesiánicos capaces de renunciar a una vida inmortal por un amor mortal, no obstante, un amor sin carnalidad, o si lo prefieren, una carnalidad dejada en una especie de suspenso sobreentendido. En mi opinión, esa actitud castra la historia, robándole, si eso es posible, una chispa de magia y grandeza.

domingo, 19 de agosto de 2012

Los hijos de Húrin

Húrin cautivo, Alan Lee

Los hijos de Húrin, quizá una de las historias más trágicas que se mencionan en el Señor de los Anillos.
La historia se remonta al año 458 de la Primera Edad del Sol. Baste decir que los hechos narrados en el Señor de los Anillos discurren en la Tercera Edad, siendo la duración de las Edades un dato desconocido aunque, seguro, de proporciones geológicas. Así pues, los ecos de ésta historia son recordados por algunos de los personajes del Señor de los Anillos, como ocurre con la de Beren y Luthien, como formando parte de la historia legendaria de Arda; las raíces que explican esa pequeña isla temporal que discurre entre la Comarca y el Monte del Destino.
"El cuento de Turumbar",  título original, pertenece a un conjunto de narraciones recogidas en el "Libro de los cuentos perdidos".


Húrin, hombre de la casa de Hador que se atrevió a desafiar el poder de Melkor (Morgoth para los elfos), en un tiempo en que Sauron aparecía como un simple lugarteniente en la saga del mal.

La historia de Húrin y su descendencia es triste, muy triste. Capturado por Melkor, fue condenado por este a permanecer atado de pies y manos en un trono de piedra, en lo más alto de las montañas de Hierro; por su osadía fue condenado a no morir y a permanecer ciego, sin embargo, viendo, día y noche y a través de la mente de Morgoth, cómo su familia era condenada a sufrir penalidades sin cuento ni medida; cómo su hijo, Túrin Turambar, apartado de su hermana Níniel en su más tierna infancia, vive una vida maldita y errante en el mundo perdido de Beleriand hasta dar con la que sería su amor y su esposa; Níniel, cómo no, su propia hermana. 

Melkor, el primero de los Valar, el más poderoso. Siguiendo la estela de las grandes genealogías del Mal, sucumbe al principio de autodeterminación: formando parte del propio pensamiento de Eru, el Único, desobedece sus designios y empieza a envidiar las obras creadas por sus hermanos, los poderosos Valar. Es la historia de una venganza eterna que se infiltra en toda la creación proyectada sobre la Tierra Media. Así pues, la malicia de Morgoth no conoce límites y en ésta historia la vemos encarnada en la descendencia de Húrin.

"La sombra de mis designios se extiende sobre Arda, y todo lo que hay en ella cede lenta e inexorablemente ante mi voluntad. Y a todos a cuantos amas, mi pensamiento los cubrirá como una nube fatídica, y los envolverá la oscuridad y desesperanza. Dondequiera que vayan, el mal saldrá a su encuentro. Cada vez que hablen, sus palabras provocarán malentendidos y todo lo que hagan se volverá contra ellos. Morirán sin esperanza, maldiciendo a la vez la vida y la muerte".

Será él quien diseñará el encuentro entre los hermanos; él quien proyectará una fugaz y feliz vida en común, con descendencia. Y él quien urdirá el malentendido fatal que propiciará el suicidio de ambos.

Y toda la tragedia vivida por Húrin, el padre de ambos, en la distancia y atado, maldiciendo su vida y sin poder morir. Es la historia de la maldad en estado puro.

En la imagen de cabecera, Húrin desespera al sentir en carne propia el sufrimiento de su propia estirpe; de sus propios hijos.


Túrin encuentra a Níniel, Ted Nasmith

La historia es dura y en ella Tolkien se recrea en la misma naturaleza del mal. Frente a él, las criaturas mortales se muestran pequeñas, casi insignificantes. Sin esperanza.
Dicho esto, la narración es bellísima y nos aproxima, quizá, al drama que vivió el autor en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. 


Y termino con una cita del libro. Sador el carpintero, consejero y amigo del joven Túrin, le responde acerca de la esclavitud, antes de que este emprenda la partida en busca de su hermana:


- ¿Qué es un esclavo? -Pregunto Túrin.
- Un hombre que fue un hombre, pero es tratado como una bestia -respondió Sador-. Que es alimentado sólo para mantenerlo con vida, que es mantenido con vida sólo para trabajar, que trabaja sólo por miedo al dolor o a la muerte. (Los hijos de Húrin, J.R.R. Tolkien)

domingo, 12 de agosto de 2012

Una pequeña joya audiovisual





Se trata de un montaje realizado por entusiastas del Silmarillion, además de verdaderos genios en el arte audiovisual. 

Si me lo preguntan, yo diría que es prácticamente imposible reducir el Silmarillion a una trilogía al estilo del Señor de los Anillos, o incluso a una serie más numerosa de películas. La historia narra una epopeya enorme y compleja, además y por eso mismo, una historia que se extiende a lo largo de intervalos temporales realmente vastos. No obstante, algunas de sus hebras sí podrían adaptarse a la gran pantalla, como la historia de Beren y Luthien, la historia de Turin Turambar o la creación de los Silmarils a manos de Fëanor, el posterior destierro y maldición de Mandos sobre su Casa. Y sólo por citar tres ejemplos realmente notables por su personalidad en el conjunto del Silmarillion.

Otra opción es la adaptación de la obra al formato "serie", sin embargo y visto el fiasco de "Game of Thrones", el riesgo es, ciertamente, inadmisible.



"Cuando vio que muchos lo aceptaban, Melkor anduvo con frecuencia entre ellos, y junto con las palabras dulces entretejía otras, con tanta sutileza que muchos de los que las escuchaban creían al recordarlas que eran pensamientos propios" (Fragmento de El Silmarillion)

*

"No me quejo si alguien que ha leído el libro lo encuentra aburrido, absurdo o despreciable, ya que yo tengo una opinión similar sobre sus comentarios" (J.R.R. Tolkien, referida sin duda a algún otro libro de su autoría, muy posiblemente el Señor de los Anillos. Sin embargo, podría servir perfectamente para el Silmarillion)

domingo, 5 de agosto de 2012

Luthien Tinuviel



Se dice que la más bella historia de amor narrada por Tolkien es la historia de Beren y Luthien.

Beren, un hombre y un guerrero de la casa de Bëor. Luthien, una princesa de la casa de los Eldar y por tanto, inmortal.
Muerto Beren, Luthien desespera e implora a Mandos por la suerte de su amado…

"...y cuando Lúthien se arrodilló a los pies de Mandos, sus lágrimas cayeron como lluvia sobre la piedra, y Mandos se conmovió, él que nunca se conmoviera antes y que nunca se conmovió después"

Se dice que Luthien eligió una vida mortal si con ello Beren regresaba de la muerte. La historia es bellísima, más tarde, historia y destino que seguirían Aragorn y Arwen.
Una condición impuso Eru, el Único: acabado vuestro tiempo sobre la Tierra la abandonaréis y moraréis conmigo. De hecho y según creo, el regalo más preciado, una eternidad juntos; una eternidad bajo la luz que brilla y no ciega. 

El mundo subcreado por Tolkien se debate entre dos pulsiones, a saber, la muerte y el amor. El amor como conquistador de las tinieblas, un amor que no muere y funde dos almas en una sola.

domingo, 29 de julio de 2012

Lago Espejo , Kheled zâram

Ted Nasmith

"¡Oh bello y maravilloso Kheled-zâram! -dijo Gimli.
 Aquí descansa la corona de Durin, hasta que despierte"

*

(La Comunidad del Anillo, libro segundo: Lothlórien)

sábado, 28 de julio de 2012

Moria

Las puertas de Moria, Alan Lee

Mundos creados en la imaginación del artista, artista que interpreta el universo mental del escritor.

domingo, 22 de julio de 2012

A Elbereth Gilthoniel




A Elbereth! Gilthoniel!
silivren penna míriel
o menel aglar elenath!
Na-chaered palan-díriel
o galadhremmin ennorath,
Fanuilos, le linnathon
nef aear, sí nef aearon!


"Historias semejantes no nacen de la observación de las hojas de los árboles ni de la botánica o la ciencia del suelo; crecen como semillas en la oscuridad, alimentándose del humus de la mente: todo lo que se ha visto o pensado o leído, y que fue olvidado hace tiempo... La materia de mi humus es principal y evidentemente, materia lingüística"  (J.R.R Tolkien)