domingo, 18 de diciembre de 2016

Καλά Χριστούγεννα!


(Lucas 2,1-14) En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.

También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:

No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Y de pronto se juntó con el ángel una multitud de las huestes celestiales, 
que alababa a Dios, diciendo:


Gloria a Dios en las alturas 
y en la tierra paz 
a los hombres en quienes Él se complace



Mi esposa y yo les deseamos:

Mari y Jordi

domingo, 27 de noviembre de 2016

La vida de J.R.R. Tolkien será llevada al cine (o eso dicen): "Middle Earth"

Familia Tolkien, 1940
Si bien El Silmarillion tiene más que complicada su adaptación al cine (y vista la adaptación que se ha hecho de El Hobbit, debo agregar que ¡menos mal!), parece que La vida de J.R.R. Tolkien y su potencial para ser llevada a la gran pantalla no ha pasado desapercibida a la productora New Line Cinema. Efectivamente, según parece (y nos informa Europa Press), el biopic de J.R.R. Tolkien será estrenado en el próximo Festival de Cine de Berlín y llevará por título Middle Earth

Y bien, siempre según Europa Press, la película será dirigida por James Strong, quedando la producción a cargo de Robert Shaye y Michael Lynne (como ya hicieron en la primera trilogía basada en las novelas del autor) y el guión bajo los auspicios de Angus Fletcher, quien al parecer ha invertido seis años en la investigación minuciosa de la vida de Tolkien. Y así, el biopic abarca desde el estallido de la Primera Guerra Mundial (acontecimiento que marcó indeleblemente a nuestro autor) hasta la composición de sus grandes obras literarias, acentuando muy especialmente la importancia capital del amor de su vida, su esposa Edith Mary Tolkien, y sin el cual no pueden entenderse algunos de los episodios más bellos, profundos y conmovedores de su esfuerzo subcreador (véase, por ejemplo, el relato de Beren y Lúthien)

Y veamos, a mi todo esto me produce sentimientos encontrados, qué quieren que les diga. Por una parte, siempre es motivo de expectación saber que algo relacionado con J.R.R. Tolkien será llevado a la gran pantalla. Y por otra no puedo dejar de preguntarme qué opinaría el escritor ante tal evento. Veremos en qué queda, si es que queda, pero sobre todo veremos cómo es tratada la biografía del autor por estos gigantes del negocio audiovisual. De momento, según he leído, la película tendrá un marcado "carácter épico", y tratándose de una biografía, pues dirás que las dudas se ciernen sobre la mismísima Tierra Media, al menos sobre sus aledaños filmados...

domingo, 2 de octubre de 2016

Sobre la secuela fallida de ESDLA

¿Ideó Tolkien alguna secuela del Señor de los Anillos? La respuesta es sí, aunque abandonó su escritura al poco de empezarla. Según confiesa el autor en Cartas, página 400, el motivo que lo hizo desistir fue el cariz "siniestro y deprimente" que iba tomando cuerpo en el texto a medida que fluía la escritura de esa continuación de ESDLA.

Pero dejemos que lo explique el mismo J.R.R. Tolkien:

"Empecé, por cierto, una historia cuya acción se sitúa unos cien años después de la Caída [de Sauron], pero resultó a la vez siniestra y deprimente. Puesto que tratamos de hombres, es inevitable que nos centremos en el rasgo más lamentable de su naturaleza: su rápida saciedad con el bien. De modo que la gente de Gondor, en tiempos de paz, justicia y prosperidad, se volvería descontenta e inquieta (...). Descubrí que en época tan temprana se había dado una cosecha de proyectos revolucionarios en torno a un centro de una religión satánica secreta; mientras que los niños gondorianos jugaban a ser orcos y se divertían haciendo daño." (J.R.R. Tolkien, "Cartas", p. 400.)

Tras la lectura de este párrafo, más allá del más que probable fracaso que hubiera supuesto una secuela de ESDLA, la comparación con la locura colectiva en que anda instalado este comienzo del siglo XXI es inevitable. Efectivamente, cuando la ideología suplanta a la realidad y las leyes de los hombres dan la espalda a la ley natural, antes pronto que tarde el desastre colectivo está cantado. Ojalá pueda cambiarse destino tan aciago para la raza humana con la misma facilidad con la que se guardan los primeros folios de una secuela literaria fallida en el cajón del escritorio.

domingo, 24 de abril de 2016

Tolkien Las palabras, los Mundos (Documental)



Se trata de un excelente documental biográfico sobre J.R.R. Tolkien, su obra y el contexto geográfico, social y personal que la hizo posible. El documental es obra del cineasta francés Simon Báckes y ha sido producido por ARTE France y la Compagnie des Phares et Balises. Y como resulta que lo repusieron el otro día en la tele y nosotros tuvimos la fortuna de verlo, pues no dejo pasar la ocasión y aquí lo tienen. Si sienten interés en las claves de la creación Tolkieniana y no lo han visto todavía, recomendado queda.

domingo, 21 de febrero de 2016

Aproximaciones críticas a ESDLA



A continuación, adjunto un texto que me ha parecido francamente interesante y que versa, naturalmente, sobre la cosmovisión que animó las letras de J.R.R. Tolkien; una visión un tanto alejada de las que suelen leerse sobre el universo creativo de nuestro autor y que tiene que ver, como no podría ser de otro modo, con las profundas raíces católicas que animaron, como recorriéndola entera, toda su creación literaria, especialmente El Silmarillion y El Señor de los Anillos.

El texto lleva por título: Una aproximación católica a Tolkien, siendo su autor el erudito tolkieniano Carlos Alberto Díaz G.

*

Aproximarse a J.R.R. Tolkien nunca es fácil; la enorme fama de este autor y su obra ha hecho que se escriba una ingente cantidad de material que a veces puede incluso confundir a quien no conozca la magnitud del fenómeno generado.

En realidad pocos autores han originado tal intensidad en el seguimiento de su obra, muestra de lo cual son las numerosas asociaciones alrededor del mundo que se dedican casi exclusivamente a difundir, estudiar y profundizar la obra del escritor inglés de origen sudafricano, además de la enorme dedicación de quienes se ocupan -algunos de manera prácticamente exclusiva- en conocer hasta las facetas más recónditas del pensamiento de Tolkien.

Esta enorme fascinación, que ha convertido la obra de este escritor -en especial El Señor de los Anillos- en un fenómeno de masas, incrementado a nuevas cotas de popularidad por las películas actualmente en producción y cartelera, hace necesario un profundo análisis de su persona y su obra, con el fin de tratar de dilucidar qué cosmovisión y qué valores subyacen en ella, y de este modo aproximarnos con una visión crítica.

J.R.R. Tolkien
Comencemos diciendo que muchos de los valores y concepciones de Tolkien son universales; responden, pues, a la naturaleza humana y hablan profundo al corazón del hombre de cualquier tiempo y lugar: la amistad, el heroísmo, el seguimiento de grandes ideales, el sacrificio, la lucha entre el bien y el mal. Esto es así, en razón de que el autor siempre se declaró abiertamente católico, y como él mismo lo afirmara, toda su visión católica -palabra que precisamente significa "universal"- se transparenta a menudo en sus escritos, sin que se trate en absoluto de una obra "religiosa" en el sentido clásico del término. Por lo tanto, intentaremos un análisis de la obra de J.R.R. Tolkien desde la fe católica, con el fin de esclarecer qué le dice este escritor al católico de hoy, además de tratar de desentrañar los riesgos que puedan representar desde esta perspectiva diversas lecturas y aproximaciones a su obra.

Aunque por fuerza se analizará El Señor de los Anillos, su obra más conocida y popularizada, he recurrido a otras fuentes más claras y concisas para esclarecer algunos puntos de interpretación, sobre todo sus Cartas y algunos textos de la Historia de la Tierra Media editados por su hijo Christopher Tolkien, y textos de otros autores sobre la obra y el pensamiento de J.R.R. Tolkien.

Sobre el propio Tolkien, podemos decir que es evidente su profunda fe y su pertenencia a la Iglesia. Él mismo dedicó algunos de sus textos a reflexionar sobre el catolicismo, la Verdad, y otros temas afines, además de entablar profundos diálogos de fe con su amigo C.S. Lewis, quien a pesar de ser anglicano mostró siempre una gran cercanía a la fe católica (el mismo Tolkien afirmaría que Lewis era un anglicano atípico, ya que admiraba muchos rasgos de la Iglesia Católica, que la gran mayoría de sus hermanos de fe rechazaban). Además, J.R.R. analizó muchas veces sus propios escritos desde la fe, incluso criticando en ocasiones las visiones teológicas erradas que pretendían atribuirle algunos estudiosos a su trabajo.

Para adentrarnos en su obra escrita, podemos comenzar hablando de los hobbits, que son en última instancia los protagonistas de El Señor de los Anillos. Ellos son utilizados por Tolkien para dos finalidades: la primera, para mostrar el lado "burgués" del ser humano, su instalamiento, su amor por la comodidad y su radical negativa a emprender aventuras; pero al mismo tiempo, para resaltar que, como en el caso de Frodo, siempre existe la valentía y el coraje "aún en la persona más pequeña" para cambiar el "curso del futuro", como se dice en la película La comunidad del anillo. Y la segunda, para señalar, en una frase de claras resonancias neotestamentarias, que muchas veces los humildes son ensalzados, mientras que los soberbios a menudo resultan humillados.

Otro aspecto importante a resaltar es el de la lucha entre el bien y el mal. Es claro que en su obra Tolkien plantea un conflicto entre ambos, pero es evidente en los libros -aunque quizás no tanto en la película- que el mal no es una categoría absoluta y que en última instancia es sólo la ausencia de bien. Todos los seres "malos" del universo tolkeniano fueron creados buenos por Dios (incluso Sauron o los orcos, que antes eran elfos); el mismo Sauron, que dentro de la estructura narrativa es un ser "espiritual", en el sentido en que lo son por ejemplo los ángeles -es decir, personas inmortales con inteligencia y voluntad- sucumbió a la tentación presentada por Morgoth, quien es el primer ser espiritual en optar por el mal, en una clara reminiscencia de la caída de los Ángeles de la doctrina Cristiana. (Cf. CEC 391-392)

La amistad verdadera también es un elemento fundamental al leer a Tolkien: el mismo nombre del primer libro (La comunidad del anillo) ya nos habla claramente de la importancia que le daba el profesor de Oxford a este factor. La ayuda mutua que se dan los miembros de la comunidad, el poner los diversos dones recibidos al servicio de los demás y de la misión, la fidelidad en los momentos más difíciles son, entre otros, ingredientes esenciales de su obra que pueden ayudar a iluminar nuestra realidad cotidiana.

Otro elemento esencial a la hora de aproximarse a este escritor es el sentido épico: esa aventura heroica que lleva a los protagonistas a cambiar radicalmente sus vidas en aras de un ideal, e incluso a sacrificar la misma vida por la misión encomendada, nos muestra una realidad que puede iluminar nuestra propia existencia humana como peregrinos, en la gran aventura que es la vida cristiana.


Los riesgos de Tolkien

Existen varias precauciones a la hora de aproximarse a la obra de J.R.R. Tolkien; algunas provienen de los propios libros y otras de la interpretación particular que hizo Peter Jackson al dirigir las películas.

En primer lugar, muchos de los elementos de los libros -y en mayor medida de la película-, pueden interpretarse desde el fenómeno de la llamada Nueva Era. En realidad es difícil dar una opinión definitiva sobre las conexiones de Tolkien con lecturas gnósticas del cristianismo, pero en un libro donde los elementos cristianos son muchas veces demasiado sutiles o demasiado "alegóricos", es un riesgo inevitable que muchos se aprovechen de ello para dar sus propias interpretaciones.

El mismo J.R.R. señaló en varias oportunidades que su obra no era antropocéntrica sino "elfocéntrica", queriendo decir que era la visión del mundo desde el punto de los elfos y no de los hombres; soslayó así en el panorama de su creación cualquier referencia a un Reconciliador de la Caída que claramente se señala en su obra, razón por la cual los hombres del universo tolkeniano a veces tienen una visión desesperanzada de la realidad, y son tratados comúnmente de manera despectiva por los demás pueblos, sobre todo por los elfos, que los ven como una raza débil y sin un futuro claro. Otro aspecto importante es que al crear una especie de "realidad paralela", Tolkien estaba eliminando de ella toda referencia a Cristo o al Cristianismo. Él mismo diría que aunque era cristiano, su "Tierra media" no lo era; y es que aunque los pueblos de esta realidad adoran al Dios Único -como queda claro en muchos textos aclaratorios como El Silmarillion-, no parece haber cabida dentro de la sub-creación para la venida del Hijo de Dios.

También la obsesión de muchas personas ha generado un fenómeno que pudiera ser cómico si no fuera tan serio: muchos se han involucrado tanto en la obra de Tolkien y en el mundo por él construido, que consideran a éste casi como la realidad (o incluso más "real" que la realidad misma), llegando a aprender y hablar cotidianamente los lenguajes inventados por Tolkien, o moviéndose en un ambiente de "juegos de rol", con un nombre sacado de la obra y que los identifica allí, y constituyéndose así en un curioso escapismo frente a la propia realidad. Es que una cosa es ser admirador de la obra y otra muy distinta obsesionarse hasta el punto de no diferenciar la realidad de la ficción, por bien construida y estructurada que pueda estar.

Muchas veces rica en elementos, a menudo mal interpretada, la obra de Tolkien contiene muchísimos factores para considerar; hemos tratado aquí de dilucidar algunos puntos importantes, de modo que nos aproximemos a esta ingente obra con un espíritu crítico que nos permita contemplar en su justa medida la producción literaria y ahora cinematográfica de este gran escritor de la lengua inglesa.