sábado, 24 de agosto de 2013

Aforismos

La cantidad de palabras que se utiliza para describir a Dios es inversamente proporcional a la percepción vívida que se tiene de Él. A menudo se confunde a quien va cazando moscas con la persona sabia: retorcer el diccionario y adornarse con subordinadas busca, en última instancia, el aplauso de la concurrencia. Yo lo llamaría "complejo de Gurú".

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Porque si alguien conoce de primera mano a Dios, es absurdo hablarle de Él. Y si no lo conoce, también.

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Encuentro en el poema la mejor manera de expresar a Dios. El poema tiene sentido para quien lo escribe y no busca aleccionar a nadie. Quien lo lee y participa de la experiencia expresada en él, lo entiende. Quizá por eso los grandes místicos han sido reacios a la filosofía y sus malabarismos.

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