domingo, 30 de diciembre de 2012

Paradojas



Dos polos que planean la obra de Tolkien; dos polos de apariencia contradictoria aunque, y fíjense bien, sólo en apariencia. El mundo, a día de hoy, dista mucho de ser la Arcadia feliz que todos desearíamos. 
Sí, el mal existe y no es una entelequia. Y no, el apaciguamiento nunca detuvo a quienes lo encarnaron.



domingo, 23 de diciembre de 2012

domingo, 16 de diciembre de 2012

El Hobbit

Andaba yo cavilando acerca de una entrada digna para "El Hobbit", coincidiendo con su estreno en la gran pantalla. ¿Quizá sobre mi experiencia con el libro siendo niño? ¿Quizá sobre cómo puede resonar un mensaje simple y a la vez profundo en el espíritu de un infante? Quizá. Sin embargo, yo creo que se puede decir infinitamente más sobre el libro con algunas citas y una canción; citas y tema íntimamente relacionados y que explican la raíz de aquello que, siendo un cuento para niños y gestado mientras el autor corregía un examen, acabó siendo una historia, un viaje iniciático para aquellos adultos que nunca dejaron se ser niños. Y así...


"Los caminos siguen avanzando,
sobre rocas y bajo árboles,
por curvas donde el sol no brilla,
por arroyos que el mar no encuentran,
sobre las nieves que el invierno siembra,
y entre las flores alegres de junio,
sobre la hierba y sobre la piedra,
bajo los montes a la luz de la luna.
Los caminos siguen avanzando
bajo las nubes, y las estrellas,
pero los pies que han echado a andar
regresan por fin al hogar lejano.
Los ojos que fuegos y espadas han visto,
y horrores en salones de piedra,
miran al fin las praderas verdes,
colinas y árboles conocidos".




"Había muchas sendas que subían internándose en aquellas montañas, y sobre ellas muchos desfiladeros. Pero la mayoría de estas sendas eran engañosas y decepcionantes, o no llevaban a ningún lado, o acababan mal; y la mayoría de estos desfiladeros estaba infestada de criaturas malvadas y de peligros horrorosos. Los enanos y el hobbit, ayudados por el sabio consejo de Elrond y los conocimientos y la memoria de Gandalf, tomaron el camino que llegaba al desfiladero apropiado" (El Hobbit)


Y también y porque la Tierra Media no es sino el escenario en el que se solapan dos mundos, uno como aspiración y el otro como proyección, también por eso, digo, un poema de mi esposa. Síntesis perfecta de lo que ocuparía páginas enteras al describir qué tenía en mente Tolkien cuando alumbró el Hobbit:


Desde las alturas,
la mirada altiva del águila
penetra la tierra,
mientras la mirada del mundo
se eleva hacia el infinito,
esperando su beso eterno.

(Mari)


*

domingo, 9 de diciembre de 2012

Una luz que brilla en las almenaras del alma




No hay, no ha habido y no habrá fuerza más grande que el amor. El amor, amor encarnado en el ser al que amas, pacto eterno entre dos almas, Alfa y Omega de dos hebras que se trenzan en una porque el Uno las ha sellado con su presencia. Y dos fueron uno y el Uno sonrió, pues su sello fue impreso en la carne.

La Luz prístina que recorre las estancias de la creación, abriendo cámaras y creando mundos; miríadas de chispas que se expanden sobre el fondo de la consciencia. Nada hay fuera de la consciencia y la consciencia es amor. Y el amor celebra su éxtasis sobre las crestas del tiempo. Sobre la finitud, deviene la inmortalidad en el amor.

Amor también al amor, impulso creador que no conoce la debilidad. ¡Valor, Lealtad, Fuerza, Dulzura y Honor! ¡Honor! ¡Amor!, causa a la que entregar la vida y causa por la que vivir. Quien fuere ajeno a estos principios, que son Uno, ha fallado a su destino, si es que fallar al hado se puede, y se puede. Y reviste su negrura bajo el barniz del sarcasmo y a malicia, especie de vida adulterada y envenenada. Lengua de serpiente.

Al final, sin embargo, como en todas las cosas bien hechas y que merecen la pena, se impone la Luz y la Esperanza, sí, triunfa el amor, y la bondad, y la verdad, y el honor. El amor. Nada hay fuera del amor y lo que hay, o regresa a él o desaparece en los abismos exteriores, en la sombra del olvido. Sólo el amor basta, alegría y sentido eternos. Un fuego en las almenaras del alma.