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domingo, 2 de marzo de 2014

La Caída de Arturo

Regalo de mi amada esposa. Foto propia.


Les presento una joya literaria de J.R.R. Tolkien: La Caída de Arturo, Minotauro 2013. Se trata de un poema inacabado sobre el rey Arturo y la única incursión que el escritor realizó en tierras artúricas. Está escrito en inglés antiguo, aunque contamos en las páginas alternas con la traducción al castellano así como unas extensas notas del editor, en este caso el hijo del autor: Christopher Tolkien.

El poema discurre en los últimos días del Rey, y tal y como leemos en las notas, se hace evidente una conexión con algunos lances acaecidos en el Silmarillion. Tras la lectura, te queda la sensación de haber buceado por los subterráneos psicológicos del rey Arturo y la de algunos de los personajes que lo acompañan, como la reina Ginebra, Mordred y Lancelot, entre otros. Sin duda, una auténtica gozada para los amantes del género.

Les copio un fragmento de la solapa del libro: "Desgraciadamente, La Caída de Arturo fue uno de los extensos poemas narrativos que Tolkien abandonó durante aquel período. En este caso, resulta evidente que lo comenzó a principios de la década de 1930, y a su juicio estaba lo suficientemente desarrollado como para enviarlo a un amigo muy perspicaz que lo leyó con gran entusiasmo a finales de 1934, y le invitó a terminarlo. Pero fue en vano. Lo abandonó en una fecha desconocida, aunque existen ciertas evidencias de que pudo ser en 1937, el año de publicación de El Hobbit y de los primeros albores de El señor de los Anillos. Años después, en una carta de 1955, decía que esperaba terminar un largo poema sobre La caída de Arturo; pero aquel día nunca llegó"


domingo, 28 de octubre de 2012

Penyagolosa, un paseo por el alma




Hay lugares cuya magia impregnan el alma hasta pintarla con sus colores y ventilarla con sus aires; lugares cuyos rincones guardan los ecos de vivencias sagradas. Hoy, me refiero al Penyagolosa, en las montañas de Castellón.

Recuerdos de niñez, de la mano de mi padre recorriendo sus senderos. Y también la vez primera que lo visité con la que fuera mi novia y hoy es mi esposa, mi dulce Mari, hace ya 25 años...Y el suelo de la senda de la Pegunta se vestía con violetas silvestres mientras serpenteaba por su lecho el riachuelo que lleva su nombre, agua fría y limpia; agua cristalina que cantaba a su paso por las rocas. Sí, recuerdo cómo adornó sus cabellos de noche con algunas de esas flores, cómo reía mientras me llevaba de la mano descubriendo aquel lugar por primera vez. Y recuerdo cómo la besé, bajo los olmos que guardaban el nacimiento de la fuente, la fuente de la Pegunta.

Estas fotos son de ayer mismo. Pasamos el día en nuestro lugar, en nuestros rincones, dejando que sus voces de viento acunaran nuestros oídos. Nos besamos, larga y apasionadamente, bajo los olmos que nos vieran siendo casi unos niños, uno de ellos, todavía recuerda nuestras iniciales. Yo, yo vivo en su alma y mi alma es ella, ayer, entre la magia del Penyagolosa.