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| Apolo y las musas, Anton Raphael Mengs |
Os cuento que los mitos perduran en la memoria colectiva y son patrimonio de todos. Sin embargo, como sí sucedió en otras culturas, como la India o en la tradición hebrea, en la Antigua Grecia el recurso al mito no se limitó a la literatura religiosa, habitualmente custodiada por cerradas castas sacerdotales, fueron más bien los poetas y rapsodas -ejerciendo como "educadores del pueblo"- quienes se encargaron de su transmisión, eso sí, recurriendo siempre a la inspiración de las Musas, hijas de Zeus y la Memoria -Mnemosyne-, como fuente de crédito del relato.
A modo de ejemplo, os copio la invocación de Hesíodo a las hijas de Zeus para dar paso al relato del mito:
"¡Salud, hijas de Zeus! Otorgadme el hechizo de vuestro canto. Celebrad la estirpe sagrada de los sempiternos Inmortales, los que nacieron de Gea y del estrellado Urano, los que nacieron de la tenebrosa Noche y los que crió el salobre Ponto. Y los descendientes de aquellos, los dioses dadores de bienes, cómo se repartieron la riqueza, cómo se dividieron los honores y cómo además, por primera vez, habitaron el muy abrupto Olimpo. Inspiradme esto, Musas que desde un principio habitáis las mansiones olímpicas, y decidme lo que de ello fue primero" -Hesíodo, Teogonía. Siglos VIII - VII a.C.
Como imagináis, este hecho proporcionó a los mitos griegos una flexibilidad y una libertad de las que carecieron las transmisiones mitológicas de otros pueblos. De este modo, los mitos se convirtieron en materia literaria, por lo que pudieron ser objeto de modificaciones o variaciones en los detalles. Como veis, la transmisión y modificación del relato mítico por parte de los poetas, junto con el carácter tradicional del relato, fue uno de los rasgos principales y diferenciadores del mito griego en relación a otras tradiciones de culturas muy diversas a lo largo y ancho del mundo...;)



