domingo, 31 de marzo de 2013

Viaje: mito, historia y leyenda

  Charles Blair Leighton, "The Accolade" (1901)


Os cuento un poquito sobre el tema del "viaje" en relación al mito.

El viaje es una metáfora referida a un camino iniciático, camino presente en las mitologías de las culturas más dispares. De este modo, nos podemos referir a la empresa de los Argonautas, a las aventuras de Odiseo o al descenso a los infiernos de Luciano -si lo que hacemos es recordar la literatura clásica antigua-, no obstante, podemos acercarnos un poquito más a nuestros días y referirnos a "La Divina Comedia" de Dante o al "Orlando furioso" de Ariosto, a la "Jerusalén liberada" de Tasso o al "Paraíso perdido" de Milton, e incluso mirar en la misma esquina de la historia y recordar al "Ulises" de Joyce o "En el camino" de Kerouac...Me da que en todos los ejemplos que os he citado podemos ver el recurso al "viaje" como una tensión entre lo real y las inquietudes profundas del alma. De este modo, el viaje es un elemento simbólico porque descubre nuevos mundos ubicados en el mito, pero además hace referencia a crónicas reales de hechos concretos. Si enlazáis los extremos de ambos hilos narrativos asistiréis al nacimiento de la Leyenda.

Las Leyendas brotan en el espacio que se da entre el lento declive de la mentalidad mítica y el progresivo fortalecimiento del pensamiento histórico: ambos fenómenos en simbiosis son la condición para el nacimiento de las grandes leyendas, como las leyendas que rodean el ciclo artúrico y la búsqueda del Grial -cito a modo de ejemplo.




;))

viernes, 29 de marzo de 2013

Ecce Homo. ἰδοὺ ὁ ἄνθρωπος



Πάτερ ἡμῶν ὁ ἐν τοῖς οὐρανοῖς
ἁγιασθήτω τὸ ὄνομά σου
ἐλθέτω ἡ βασιλεία σου
γενηθήτω τὸ θέλημά σου, 
ὡς ἐν οὐρανῷ καὶ ἐπὶ τῆς γῆς
τὸν ἄρτον ἡμῶν τὸν ἐπιούσιον δὸς ἡμῖν σήμερον
καὶ ἄφες ἡμῖν τὰ ὀφειλήματα ἡμῶν,
ὡς καὶ ἡμεῖς ἀφίεμεν τοῖς ὀφειλέταις ἡμῶν
καὶ μὴ εἰσενέγκῃς ἡμᾶς εἰς πειρασμόν,
ἀλλὰ ῥῦσαι ἡμᾶς ἀπὸ τοῦ πονηροῦ
Ὅτι σοῦ ἐστιν ἡ βασιλεία καὶ ἡ δύναμις καὶ ἡ δόξα εἰς τοὺς αἰῶνας

ἀμήν.

domingo, 17 de marzo de 2013

Un Hombre. Un Rey,




Así habló el Rey: 

He aquí que escucho lenguas grises 
sobre un cero que pulsa en la alegría
cuando la alegría se adueña de la vida;
escucho cantar a los cuervos
sobre la certeza del dolor en la Tierra;
los veo murmurar y maldecir,
arrancarse sus plumas negras y chillar
que todo es vanidad.
Y veo cómo arrastran el Cielo
en el polvo del camino
vistiendo de negro cualquier esperanza.
Tristeza de corazones necios
almas pálidas, traslúcidas,
almas pequeñas, receptáculos del miedo.

Detesto el gris
y compadezco a quien vive muerto
arrastrando el milagro por el fango;
el milagro de sí mismo, 
vistiendo la vida de luto y sarcasmo.

Me repugna la decadencia consentida, la desidia
vestida con el disfraz de la luz
y reniego de quien se acostumbra a sus lágrimas,
cobarde indigno de la casa de los Hombres.

Sí, me avergüenzo de quien se diluye para Ser;
de quien sucumbe a voces fracasadas
en la noche de los tiempos o ayer mismo,
cantos de sirena,
impotencia, miseria y mediocridad barnizadas de sabiduría
porque quiero Hombres, no juncos al viento,
porque rompemos y creamos.
Y que fluya el río, es su destino y su ley
pero no es nuestra ley.

Reniego de quien ironiza sobre el amor,
estandarte del reino y fuerza de los Hombres,
mueca falsa, mueca triste
sarcasmo muerto.

Y no me escondo: amo y amo con locura
vivo sin escudos, no los necesito. No los quiero 
y no me congela el presente. Estoy vivo,
construyo futuros
y juego con el tiempo, desde el tiempo
más allá del Tiempo.

Y hago temblar a las estrellas
porque soy un hombre que ama.
Y lo sabe.